Javi y Lucía corrieron hacia la izquierda, doblaron la esquina y se encontraron con una charanga que tocaba villancicos. Uno de los músicos llevaba una bolsa con lazos. «Perdone, ¿eso son regalos?», preguntó Lucía. «No, son partituras», respondió el músico. La charanga giró a la izquierda, a la derecha y otra vez a la izquierda, y Javi y Lucía detrás, bailando sin querer.