Por fin, se sentaron en un gran círculo. Las croquetas pasaron hacia la izquierda, los churros hacia la derecha, y el turrón dio una vuelta entera porque nadie se decidía. Elena miró a la izquierda, miró a la derecha y levantó su vaso de agua con la mano derecha: «Gracias por este año. Sin este equipo, ningún regalo llegaría a tiempo».